martes, 5 de enero de 2010

SUEÑOS Y MISTERIOS...

Siempre un libro me acompaña al jardín de los sueños, a esos misterios que se pasean sin dueño cuando la vigilia cierra los ojos y morimos por un instante a lo eterno.

Como alucinaciones sin sentido a veces cocinan en una misma olla todo lo sucedido durante el día. Otras veces nos recuerdan lo olvidado, lo que somos o lo que fuimos, también pueden ser premoniciones o avisos de lo que vendrá. Son una puerta de comunicación con otro mundo y su significado simbólico y universal nos acerca a nuestros fantasmas, miedos y deseos, y al movimiento interior que nos encadena durante el día a las inclemencias de este mar en el que navegamos.

No me interesan las técnicas para recordarlos, sí para adentrarme en ellos como mera espectadora teniendo la capacidad de cambiar el final de la película, pero para ello la evolución debe ser superior a la que ahora poseo y todavía no me es posible reescribir el guión de mis sueños, pero sí observarlos desde fuera elaborando mi propia crítica como si estuviese sentada en la butaca de un cine abierto sólo para mí.

Me encanta introducirme en este jardín de misterios y dejar que mi alma vuele fuera de mi cuerpo para que viaje donde desea, sin cadenas. Mi jardín de los sueños es un secreto, el recuerdo no se me regala normalmete, mi alma viaja a donde necesita y yo no necesito saberlo, respetamos nuestro espacio. El saber queda dentro y despierto tan descansada y llena de energía que cada despertar es un nuevo nacimiento.

Sólo a veces, algunos sueños se me envían en una carta de recuerdos al consciente. Se me regala e intento comprender, sin demasiado esfuerzo, pues el mundo de los misterios se escapa a nuestra comprensión consciente y su interpretación errónea es fácil. Prefiero esforzarme en comprender lo real y palpable.

He soñado con toros, con insectos, con mi madre, con claros datos simbólicos para cualquier estudioso de este mundo. Me han avisado del dolor y la decepción. Han confirmado mi sufrimiento alguna vez y me han dado la oportunidad de despedirme con un beso de quien se marchó sin avisar.

También he escuchado mi nombre de una voz conocida y familiar que desapareció sin una despedida y sin una lágrima. De casi todos obtuve un significado coherente, alguno lo comprendí tarde. También he tenido sueños evolutivos, concepto del psicoanálisis cuyo conocimiento a nivel básico puede ser interesante. Un conocimiento profundo me puede impedir ver más allá y limitarme dentro de una única disciplina y no creo que a estas alturas Freud pueda limitarme. No es un tema donde me interese profundizar, por ahora.

He hecho el amor con una mujer con gran pasión aún deseando tocar a un hombre. Buscando su significado simbólico me fue confirmado mi camino de confianza, seguridad, autoestima y amor a mí misma, ese camino que a veces se difumina pero que el sueño me recordó y me animó a seguir.

Incluso en épocas pasadas de tinieblas y soledad, en esas noches oscuras y sin sentido existencial el sueño era mi descanso y mi premio, deseaba cerrar los ojos y salir de mi cuerpo para volar a otro lugar, para verlo todo desde arriba y no sentirlo. Todo era sereno y tranquilo, incluso este deseo. De esa época en la que deseaba dormir para no regresar me llevo el mayor aprendizaje, la mayor lucha y el mayor premio. Los sueños siempre me dieron la calma.

Los cuentos de Eva Luna me acompañaron de la mano al jardín los sueños la otra noche, un sueño dentro de un sueño me sorprendió y la carta del recuerdo llamó a mi puerta al despertar. El sueño principal era mi conciencia y el sueño dentro de este sueño era mi cuerpo. La lucha entre la conciencia y la carne se ha trasladado al mundo de los misterios, yo sólo quiero que se me absuelva de la responsabilidad de la conciencia por un día para poder entregarme al gozo del no pensar.

Quizá sea demasiado tarde, ¿Para qué?, ¿Para seguir al cuerpo o para seguir al alma?, cuando se empieza a andar en este camino es difícil retroceder, incluso en sueños, aunque el alma necesite un cuerpo, aunque el cuerpo necesite un alma…

Siempre un libro me acompaña al jardín de los sueños, a esos misterios que se pasean sin dueño cuando la vigilia cierra los ojos y morimos por un instante a lo eterno. Si me regalas un libro me regalas sueños.

Duermo cada día feliz, me quedo con ello.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
"La vida es sueño" Pedro Calderón de la Barca
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... y hablando de sueños he intentado acompañar esta entrada con Sueño de amor de franz liszt, pero no puedo, os lo tendreis que imaginar hasta que lo consiga

jueves, 31 de diciembre de 2009

FABRICANDO ÁNGELES


El último día del año la lluvia le abre paso al sol y me regala el calor de sus rayos entrando por la ventana, la vida también me regala una sonrisa al mirar atónita a siete felices cabras que pasan por delante de mi nueva casa, y que también disfrutan de los rayos de sol de la mañana.


Lo que he llamado muchas veces absurdo de ladrillo se está llenando de luz y el cielo me mira y me hace sonreír. Mi Ser se emociona y llora dulcemente por tener la gran suerte de poder contemplar las suaves nubes y como el viento contonea las flores que la lluvia y el sol han dado permiso para nacer.


Agradezco profundamente tener este regalo enfrente de mis ojos, tener el silencio, la calma, la quietud y la belleza que mi alma necesita para renacer a un nuevo mundo.


Escribí hace tiempo que cuando alguien se emociona con la grandiosidad de la creación se crea un ángel, en ese momento me emocionaron unos ojos brillantes y unas palabras de amor.

Que bonita profesión sería crear ángeles y que todo estuviese envuelto en magia.

A esos ángeles del pasado unas pesadas alas negras les impiden volar entre los rayos de sol que ahora me dan su calor, los nuevos ángeles rescatan a los antiguos, por que la luz siempre gana la batalla a la oscuridad, y con nuevas lágrimas de emoción y valoración las negras alas se tornan otra vez a plateadas.


El último día del año elimino las cadenas absurdas a sentimientos dolorosos que sólo producen alas negras en los ángeles y en mi alma. De mi nacen los ángeles y soy la responsable de cuidarlos con luz plateada, para que bailen a mi alrededor y las flores sigan siendo mi regalo.


Por eso quiero que mis ángeles vuelen allí donde existen alas negras, que todas las alas sean plateadas, doradas y luminosas, que su luz no se oculte entre mentiras sin piedad. Volad! Que la fuerza de la magia caiga sobre todos los que no ven ángeles en sus corazones…

Confía en la vida, la magia es el amor y el ángel eres tú.


(A todas las estrellas de mi camino, a las presentes y a las pasadas, y a la estrella más grande que me mira desde la LUZ)

!!Feliz año!!

lunes, 14 de diciembre de 2009

SI ME QUITAS CON ARTE EL VESTIDO...

Como introducción a mi próxima entrada donde hablo sobre “El arte de quitar el vestido” os
regalo y dejo a vuestra disposición parte de un ensayo sobre las artes que descubrí en “Los renglones torcidos de Dios” una magistral novela de Torcuato Luca de Tena y que creo que merece salir a la luz por invitar a la reflexión y por ser Arte en sí misma. En cientos de libros podemos encontrar muchas y variadas definiciones de arte, es un concepto abierto y subjetivo, yo invento mi propio arte con el tema del vestido y elijo este fragmento por su racionalidad y simpleza, me gusta, simplemente…


“¿Qué piensa usted de las artes?

El arte es la ciencia de lo inútil, considero que el arte es tanto más sublime cuanto mayor es su inutilidad.
El hombre es el único animal que crea necesidades que nada tienen que ver con la subsistencia del individuo y con la reproducción de la especie. No le basta comer para alimentarse, sino que condimenta los alimentos, de modo que añadan placer a la satisfacción de su necesidad. No le basta vestirse para abrigarse, sino que añade, a esta función tan elemental, la exigencia de confeccionar su ropa con determinadas formas y colores. No se contenta con cobijarse, sino que construye edificios con líneas armoniosas y caprichosas que exceden de su necesidad…


Todo eso que está inútilmente añadido a la pura necesidad ya es Arte.


La gastronomía, la alta costura y la decoración son las primeras artes creadas por nuestra especie, porque representan los excesos inútiles añadidos a nuestras necesidades primarias de comer, abrigarse y guarecerse.


Cuando el espíritu creador del hombre se separó de las necesidades primarias nacieron las Grandes Artes: la Poesía, la Danza, la Música y la Pintura.
Considero a la Arquitectura, como a la Gastronomía, un añadido inútil a una necesidad primaria.


La Danza es una mímica sublimada…


La Pintura pertenece a un género superior, es más inútil todavía, la distancia entre lo necesario y lo que no sirve para nada, se hace tan grande, que la considero entre las primeras de las artes mayores...


La Poesía es paralela en méritos a la Pintura, aunque un tanto más inútil todavía…


"Mi corazón, como una sierpe
Se ha desprendido de su piel,
Y aquí la miro entre mis dedos

Llena de heridas y de miel"

Ni el corazón tiene una piel como la de las serpientes ni el corazón acostumbra a impregnarse del zumo de las abejas…y sin embargo este poemilla de García Lorca es arte puro.


La Música. ¿Qué mayor inutilidad que unir unos ruidos con otros ruidos que no expresan directamente nada y que pueden ser interpretados de mil distintas maneras según el estado de ánimo de quien los escuche? ¿A quien alimenta? ¿A quien abriga? ¿a quien cobija?...La música es la más inútil biológicamente hablando de todas las artes y por ello, por su pavorosa y radical inutilidad, es la más grande de todas las artes, la menos irracional, la más intelectual, la más espiritual, la más humana…”

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EL ARTE DE QUITAR ELVESTIDO



Lo inútil deja de ser inútil cuando es vital para llenarme de vida...


Ahora, sólo quiero la debilidad que me produce que me quites con arte el vestido...y que cada noche sea una sorpresa que termine con el alba…


Que mis ojos te hablen, que mis labios te miren, que tus ojos me acaricien, que tus labios me lean…Ésto para mí es Arte.


El Arte necesita de esa chispa que alimenta la inspiración, debe beber de ella para existir, para ser, para expresarse, para hacer sentir...La chispa es un regalo, una sorpresa que aparece quizá cuando menos lo esperas, pero sin ella no hay Arte en ninguna de sus expresiones.


El Arte de quitar el vestido, que es el arte que ahora ocupa mis reflexiones, deseos o experiencias, más que el de escribir una novela, es un arte complejo pues su etiología y diversidad de factores crean multitud de posibles formas para todos los gustos y preferencias, ninguna mejor ni peor que la otra, distintas técnicas y distintas obras para toda clase de coleccionistas.


El Arte literal de quitar un vestido es la parte superficial, la quedo en manos de los implicados en tal hazaña.


Puede ser Arte el deseo en tus ojos, puede ser arte desnudarme sin desnudarme, de una manera tan sutil que las pieles se fusionan sin haber sentido la desaparición de la tela. Puede ser Arte que tan solo con tus ojos el vestido se esfume de mi cuerpo y desnuda me acerque a tu boca. Puede ser Arte no quitarme el vestido, que te pierdas entre mis piernas sintiendo la humedad sin haber rozado mi cuerpo. Puede ser Arte reír ante la torpeza que provocan los nervios. Puede ser Arte un te quiero que termina al despertar. Puede ser Arte que tiembles pensando en mi cuerpo desde la distancia, en el tiempo. Puede ser Arte lo que tú quieras, lo que tú sientas…


Es Arte que desnude ante ti mi alma, que me mires y consigas verme, que me oigas y consigas escucharme. El cuerpo puede estar desnudo pero encerrado en una cárcel donde no hay ventanas. El cuerpo desnudo no es arte si está atado por cadenas a las profundidades de un océano.


El Arte está en la transparencia, en un jardín infinito donde puedes ver todo lo que soy, donde puedo ver todo lo que eres, aunque dure un instante. Eso para mí es Arte.


El Arte necesita beber de esa chispa, en este arte dual la chispa debe ser dual también, por lo tanto no es responsabilidad del artista cómo será el resultado final de la obra, pues la chispa a veces ha viajado a otro lugar o nunca ha estado. Si las dos chispas chocan el Arte está asegurado a nivel sensorial, el cuerpo estremecido nos lo hará saber y el leve roce de la piel será Arte. A otros niveles de más desnudez puede haber Arte o no. Las formas de Arte no son descartables, son acumulables y la expresión perfecta de Arte se puede producir con un poco de suerte, sólo necesitamos el regalo de la chispa y la capacidad y libertad para dejarla fluir hasta el infinito…imaginación, deseo…

¿Cómo te quitaría el traje con Arte? Mi opinión sobre el Arte no distingue sexos, el deseo, la imaginación, la libertad y la chispa quitan igual un vestido que un traje.
Aunque por naturaleza y generalizando quitar un traje literalmente es tan sencillo que no hace falta contarlo, puede estar muy fácilmente carente de Arte, pero la elección de esta carencia es libre del dueño del traje y la dueña del vestido, siempre ha habido armarios aburridos y armarios vacíos.

Siempre veraneo en playas nudistas, me es fácil dejar que la piel sea mi único vestido.

¿Cómo te quitaría el traje con Arte? Ya lo estoy haciendo, ya lo estas sintiendo, ya lo has imaginado, ya ha pasado…Desnudarte sin desnudarte, para mí también es arte...

domingo, 22 de noviembre de 2009

BORRADORES

1.

Libre… Soy como una hoja en blanco en la que se puede escribir con total naturalidad, terminé el último capítulo, cerré el último libro y lo entregué en la biblioteca de la vida, donde me multaron por llevar unos meses de retraso. Con las deudas saldadas camino, ahora sí, sin cadenas que me anclen a pesados corazones que no dejan espacio para respirar.

Los últimos libros tuvieron un protagonista, una protagonista. Un viaje entre llanuras y montañas, la vida misma. El penúltimo fue un corto viaje de llanuras, la montaña fue un Everest imposible para dos alpinistas sin experiencia. El último fue un viaje con pocas llanuras, cada uno subía su propia montaña, cuando coincidimos en el Kilimanjaro comenzamos con demasiada fuerza el ascenso, un descenso con tropiezos por lo abrupto del paisaje, sólo alguna noche descansábamos para contemplar la luna. Prefiero recordar el final así, contemplando la luna.

El penúltimo libro ya no recuerdo como terminó, ha pasado a formar parte de la colección de libros que van y vienen con el momento, libros y momentos, todos hermosos e irreconciliables. Se ha perdido entre los túneles de mi memoria, a donde antes o después van a parar todos los libros, todos los recuerdos.El último libro vivido, y que ya descansa en su estantería comienza a coger polvo, terminó con un estribillo de Sabina “…estos ojos no lloran más por ti”. El nuevo libro, aún por vivir, comienza con otra frase del cantautor “Si me quitas con arte el vestido…” ¡por favor que sea con arte!

2.

No me quiero ir de aquí, ahora que acabo de llegar, ahora que me acabo de ir.

Decía no se qué escritor, de esos que llegan a mis manos, que cuando alguien no quiere vivir en un sitio es porque no es feliz allí. Yo creo que cuando alguien no quiere vivir en un sitio es por que en otro es más feliz, simplemente, o por que quiere descubrir por sí mismo si existe esa posibilidad, o no. Puedo ser feliz donde esté, hace tiempo que aprendí a aceptar lo que hay en cada momento y en cada situación, incluso a agradecerlo. Pero no me quiero ir de aquí, ahora que acabo de llegar, ahora que me acabo de ir.

Un trabajo rechazado por obligación en una bonita ciudad al sur. Un trabajo en una casi castellana ciudad al norte y obligaciones. Ni obligaciones ni trabajo me atan ahora a la casi castellana ciudad al norte pero yo no me quiero ir de aquí, ahora que acabo de llegar, ahora que me acabo de ir.

3.

Sólo quiero que alguna vez esa Ley de atracción tan metafísica y tan de moda se pegue a mí como una lapa, y no sólo a algún deportista de élite y supuesto triunfador millonario que nadie conoce. Yo conozco las leyes metafísicas y cumplo y aprendo y agradezco y perdono y ayudo y enseño y sonrío, a veces miro al cielo y sonrío. A veces miro al cielo y “telepáticamente” les indico que no me toquen las narices, y sonrío.

Días, es el plazo que le doy a la Ley de atracción y a la de vibración y a todas las demás leyes para que se peguen a mí. No sé con qué ni a quién amenazar. ¿A mi profesor de yoga que fue el primero que me enseñó estas leyes o a Conny Méndez con su manual de Metafísica cristiana? Al primero no es el momento de reencontrarlo, Conny dejo de estar entre nosotros el año que nací, me comunicaré “telepáticamente” con ella poniendo una reclamación sin acuse de recibo. Por ahora la telepatía solo funciona en un sentido, o en ninguno. Tendré que sonreír mirando al frente.

Si yo sé lo que quiero y lo quiero atraer, por qué pedirlo tanto, porque repetir en un folio tantas veces mi deseo como si fuera un castigo de antiguos colegios, por qué repetirlo con una fórmula matemática y semántica perfecta, ¿por qué? Si yo sé lo que deseo, lo que quiero y lo que quiero atraer a mi vida, cómo no lo van a saber las altas esferas angelicales, las altas esferas de guías y maestros, cómo no lo va a saber el Universo si mi pensamiento vuela infinitamente en el tiempo y en el espacio. El alquimista de Coelho no lo sabía y todo el Universo se puso de su parte.

Estoy absolutamente segura del conocimiento que tiene el Universo de mis deseos por eso no considero necesaria la aplicación de tantas normas para que la Ley se cumpla. Soy consecuente con mi vida, mis actos, mis pensamientos, mis deseos…, por lo tanto considero que quien inventó la ley debería ser consecuente con su aplicación. Pero como en todos los sistemas de leyes y derechos ésto no funciona a la perfección. Le concedo una disculpa a la inutilidad humana pero no se la concedo al Universo. De todas formas el Universo tiene buenos abogados defensores y para todo existe una respuesta: si algo no se te concede es por que algo mejor vendrá o porque no es tu destino, ni tu plan de vida. Excusas para no cumplir las leyes, mil. Que torpe he tenido que ser, que torpe soy, mi destino no lo encuentro, yo siempre recibo excusas. A pesar de ello, sonrío.

4.

Empecé a no tomarme las cosas demasiado en serio hace unos meses, a raíz de alguna sorpresa decepcionante producto de expectativas idealizadas motivadas por la falta de transparencia, sensatez y sinceridad de la persona en cuestión que causa dicha decepción. Personas que ya están en las estanterías de la biblioteca.

Pasé por la “Borrachera de debilidad”, concepto que acertadamente introdujo Kundera en mi vida. También el de “amistad erótica”, pero ese es para otro capítulo. Otra vez la Ley de atracción! O la Ley de la no atracción, que a mí se adapta mucho mejor. Perdí el juicio también, por emborracharme, los abogados defensores alegaron que el aprendizaje a través de la decepción y la tristeza estaban en mi destino, la debilidad les abrió la puerta. Mis abogados no fueron escuchados, mis testigos fueron extorsionados. A pesar de ello, sonrío.

Que cómodo es ser débil, es la excusa perfecta para no asumir, para no responsabilizarte de ti mismo ni de las influencias de tus actos en los demás. Es la forma perfecta para recibir de los demás sin dar nada a cambio. Ser débil no es emborracharse de debilidad, quien se emborracha de debilidad sólo es débil el tiempo que dure la borrachera. La debilidad es egoísta en su forma y en su fondo. La debilidad momentánea forma parte de todos nosotros en alguna situación que nos coge por sorpresa o cansados y el alcohol en esos momentos nos emborracha como cuando éramos adolescentes.
Una borrachera puede ser divertida, te relajas y disfrutas, pero la debilidad ataca cuando más borracho estás. Te ha ido dando chupitos poco a poco hasta que no puedes casi mantenerte en pie. Y estas resacas son de las que duran unos cuantos días, o semanas o meses, hay personas a las que les acompaña toda la vida. Es la llamada por mí “resaca de debilidad”, que mi cuerpo no tolera, ni mis neuronas, pues con estas resacas es mejor no pensar, dejar que pasen, que se esfumen, que vuelen, pues de forma natural el cuerpo y la mente se desintoxican si le das refrescantes zumos de frutas, sonrisas o un nuevo amante con arte. Prefiero los zumos de frutas a los chupitos traicioneros, el amante es un buen antídoto si no intentas sustituir lo que has perdido ni lo utilizas para esconderte de la realidad. Quizá hable de los licores que me dejaron semejante resaca más adelante, si vuelvo a la biblioteca a recuperar datos.

Afortunadamente la fortaleza, el valor y la voluntad me acompañan en mi camino y la debilidad pocas veces ataca, lo hace más en la intimidad, pues además de egoísta la debilidad suele ser cobarde. Si algo tengo claro es que no quiero la debilidad en mi vida ni a quien me la provoque ni a quien me la contagie, sólo la tolero, respeto y acompaño de la mano algunos instantes afines a nuestra naturaleza.

5.

Hace una eternidad escribí un cuento…

Ahora, sólo quiero la debilidad que me produce que me quites con arte el vestido...y que cada noche sea una sorpresa que termine con el alba…


Layna Ultreia.

lunes, 9 de noviembre de 2009

CUENTO DE HADAS

SU PRIMER CUENTO DE HADAS

Camino mágico, el de Santiago, lleno de senderos con la sabiduría de miles de huellas. Árboles y flores, el viento crea música entre sus hojas y pétalos y te acaricia con la suavidad de un ángel, silencio maravilloso. Ahí vive Maya, mi pequeña hadita, recién diplomada es un hada joven, curiosa, exploradora, inconformista, gran conocedora del cielo y las estrellas, como sus antepasados, a los que debe su nombre.

A pesar de vivir en el mejor lugar del mundo siente inquietudes por saber cómo será la vida allí donde las hadas ya no viven, de donde fueron expulsadas. ¿De verdad serán tan malos? se pregunta a veces. Ve pasar desde la flor donde descansa a miles de personas cada año, pero no se acerca, sólo observa. A veces juguetona se desliza dentro de algún sueño para darle luz y color y así la persona en cuestión despierta con un sentimiento especial, una sensación de alegría y dicha que sólo las hadas y los ángeles conocen en profundidad.

Layna se sentó a descansar con su espalda apoyada en un gran árbol, pues sabía de la energía que le daría este ser milenario. Siempre llevaba un cuaderno, donde plasmaba sus emociones, pensamientos, sentimientos, un cuaderno secreto donde escribía las experiencias durante el camino sagrado, pues le habían contado que podían pasar cosas especiales y aún las estaba esperando.

Maya contemplaba ensimismada los ojos de Layna, un brillo especial en ellos, sensibilidad, ternura, fuerza, belleza en su aura y una ligera nostalgia que hacía que su mirada fuera un océano de luces. Maya nunca se había acercado tanto a un ser de la especie humana, ellas, las hadas, vivían en su mundo mágico y maravilloso, lleno de valores y música, de amor y baile pero no pudo resistirse y se acercó a Layna. Leyó lo que tenía escrito en su cuaderno, era una pequeña carta y lloró.

“Mi Duende,
Escucho el sonido de los pájaros que tanto te gustan, olor a flores húmedas por la lluvia. Te recuerdo, te añoro...Yo también amo tus pestañas, y tus ojos, y tu boca. Amo tu pasión, tu ternura, tu debilidad. Amo tu mirada clavada en la mía. Te amo a ti, todo lo que eres y lo que puedes ser. Una brisa fría mueve las hojas de los árboles, un precioso cielo al atardecer, me gustaría que lo vieras a través de mis ojos. No olvides mis palabras, yo no olvido las tuyas. No olvides mis besos, yo no olvido los tuyos. No olvides mis manos, yo no olvido las tuyas. No olvides mi corazón, yo no olvido el tuyo. Ojala que vuelvas y todo florezca y el alma rebose dicha porque el círculo volvió a completarse. Entre las notas musicales que me regalaste, el piano me inunda y en su esencia estás tú. Estás en mis pensamientos, en mi corazón y en las lágrimas que intento contener cuando empiezo a echarte de menos.
Te siento, te amo.
Tu hada”

Maya descubrió que también había hadas y duendes en el mundo al que le habían prohibido ir por ser tan peligroso para su frágil alma. Su juventud y rebeldía la empujaron a seguir al lado de Layna, al lado de un hada en cuerpo de mujer, sabía que tenía algo importante que aprender junto a ella, era parte de su destino. Maya se despidió de los árboles y las flores y prometió volver para contar lo que viviría en ese mundo tan desconocido y lejano para ella.

Se asustó en el viaje de regreso a casa de Layna, ruido y desorden, no estaba acostumbrada pero siguió adelante, pues el alma de su amiga la arropaba con su brillo, confiaba en ella. Cuando Layna abrió la puerta pensaba que seguiría sola, pues su pianista pasaba fuera largas temporadas, por eso le echó tanto de menos en el camino mágico. Para su sorpresa unas notas musicales la recibieron, una dulce melodía hizo que llorase de emoción y alegría, contempló a su amor tocando con el alma.

Maya sintió un escalofrío, pues las hadas son terriblemente sensibles, bailó entre los dedos del pianista, se dejó llevar entre las notas musicales que esta vez no eran producidas por el viento, sino por el arte, por el amor. La energía enriquecedora que la inundó hizo que aprendiera la lección más grande de su vida: el amor está en todas partes, de un millón de formas, no sólo en caminos mágicos y mundos de hadas, duendes y ángeles, sólo hay que encontrarlo, que buscarlo, ser valiente por que existe y es un regalo divino para todos los seres.

Maya volvió a su mundo mágico pero algo dentro de ella había cambiado, ya no era una pequeña hadita, ahora su corazón y su luz brillaban más que nunca, sus alas eran las alas de una reina y su mensaje un mensaje que va de hada en hada, de duende en duende, de ser mágico en ser mágico por todos los caminos y bosques:

“No los abandonéis, necesitan nuestra magia ahora más que nunca, tienen luz y amor dentro de ellos, tenemos que ayudarlos por que nosotros podemos y es nuestro deber, no se merecen que los abandonemos por que unos cuantos ignorantes estropearan parte del mundo, su esencia es como la nuestra, solo necesitan aprender, cuando se ayuda a quien lo necesita es un acto de amor, somos seres con esta naturaleza y debemos demostrarlo, no ser egoístas y quedarnos en nuestra burbuja maravillosa de colores, melodías, árboles y flores”

Los seres mágicos reflexionaron y siguieron a su reina Maya, ahora muchos de ellos nos susurran y nos abrazan, nos visitan, se meten en nuestros sueños, muchos de ellos han aprendido a ver la belleza también en nuestro mundo, en todas las cosas.

Maya cambió su visión del mundo y ahora se acerca a cada persona que se para a descansar en ese árbol, ninguna ha llegado a tener jamás la luz de Layna, pero mejor se siente ella, pues si falta luz puede regalar parte de la suya y contribuir a un mundo mejor, a llenar de magia el corazón de muchas personas, a despertar la música que todos tenemos dentro, esa noche los sueños de esas personas eran de todos los colores.

Layna sintió frío y despertó, seguía apoyada en el árbol, había tenido un bonito sueño con estrellas y música. La noche había caído y la luna la iluminaba, la magia del camino la envolvía, lo sintió en su interior cuando leyó las palabras escritas en su cuaderno; había escrito su primer cuento de hadas…

Layna Ultreia

sábado, 31 de octubre de 2009




He escrito mi primer cuento!, un cuento de hadas para un concurso literario, los lectores del blog sereis los primero en leerlo, pues me gustaría antes de enviarlo tener opiniones y críticas, constructivas eh!. Lo tengo terminado hace muchos días, por lo que ya no creo que cambie nada, pero me importa vuestra opinión y si tengo que escribir otro por que este no os gusta lo haré!

También quiero que colaboreis conmigo y me ayudeis a elegir el apellido de mi pseudónimo, estoy barajando varias opciones pero me gustría que me dierais ideas. El nombre de mi pseudónimo es Layna, es un nombre griego que significa luz, verdad. Sólo falta el apellido!

Para escribir el cuento me he inspirado en situaciones y sensaciones reales muy decoradas con imaginación, que ha volado cuando empecé a escribir.

A continuación podeis leer la primera parte de mi cuento, en la próxima entrada la segunda. Espero que os guste. Gracias por leerlo.




SU PRIMER CUENTO DE HADAS


Camino mágico, el de Santiago, lleno de senderos con la sabiduría de miles de huellas. Árboles y flores, el viento crea música entre sus hojas y pétalos y te acaricia con la suavidad de un ángel, silencio maravilloso. Ahí vive Maya, mi pequeña hadita, recién diplomada es un hada joven, curiosa, exploradora, inconformista, gran conocedora del cielo y las estrellas, como sus antepasados, a los que debe su nombre.

A pesar de vivir en el mejor lugar del mundo siente inquietudes por saber cómo será la vida allí donde las hadas ya no viven, de donde fueron expulsadas. ¿De verdad serán tan malos? se pregunta a veces. Ve pasar desde la flor donde descansa a miles de personas cada año, pero no se acerca, sólo observa. A veces juguetona se desliza dentro de algún sueño para darle luz y color y así, la persona en cuestión, despierta con un sentimiento especial, una sensación de alegría y dicha que sólo las hadas y los ángeles conocen en profundidad.

Layna se sentó a descansar con su espalda apoyada en un gran árbol, pues sabía de la energía que le daría este ser milenario, siempre llevaba un cuaderno donde plasmaba sus emociones, pensamientos, sentimientos, un cuaderno secreto donde escribía las experiencias durante el camino sagrado, pues le habían contado que podían pasar cosas especiales y aún las estaba esperando.

Maya contemplaba ensimismada los ojos de Layna, un brillo especial en ellos, sensibilidad, ternura, fuerza, belleza en su aura y una ligera nostalgia que hacía que su mirada fuera un océano de luces. Maya nunca se había acercado tanto a un ser de la especie humana, ellas, las hadas, vivían en su mundo mágico y maravilloso, lleno de valores y música, de amor y baile pero no pudo resistirse y se acercó a Layna. Leyó lo que tenía escrito en su cuaderno, era una pequeña carta y lloró.


“Mi Duende:

Escucho el sonido de los pájaros que tanto te gustan, olor a flores húmedas por la lluvia. Te recuerdo, te añoro...Yo también amo tus pestañas, y tus ojos, y tu boca. Amo tu pasión, tu ternura, tu debilidad. Amo tu mirada clavada en la mía. Te amo a ti, todo lo que eres y lo que puedes ser. Una brisa fría mueve las hojas de los árboles, un precioso cielo al atardecer, me gustaría que lo vieras a través de mis ojos. No olvides mis palabras, yo no olvido las tuyas. No olvides mis besos, yo no olvido los tuyos. No olvides mis manos, yo no olvido las tuyas. No olvides mi corazón, yo no olvido el tuyo. Ojala que vuelvas y todo florezca y el alma rebose dicha por que el círculo volvió a completarse. Entre las notas musicales que me regalaste, el piano me inunda y en su esencia estás tú. Estás en mis pensamientos, en mi corazón y en las lágrimas que intento contener cuando empiezo a echarte de menos.
Te siento, te amo.
Tu hada”

Maya descubrió que también había hadas y duendes en el mundo al que le habían prohibido ir por ser tan peligroso para su frágil alma. Su juventud y rebeldía la empujaron a seguir al lado de Layna, al lado de un hada en cuerpo de mujer, sabía que tenía algo importante que aprender junto a ella, era parte de su destino. Maya se despidió de los árboles y las flores y prometió volver para contar lo que viviría en ese mundo tan desconocido y lejano para ella.


Continuará...






sábado, 10 de octubre de 2009

VOLVERÍA A NACER MIL VECES



Tres años, con sus días, horas y minutos, me atrevo por fin a escribir humildemente unas líneas de recuerdo, de agradecimiento, de amor.

Quizá las lágrimas empañaban las letras antes, quizá el miedo a no saber expresar lo sentido, quizá la gran responsabilidad de hablar de una madre que no está, de una madre que decidió marchar. Quizá no he querido hacerlo. Dos años sin ella. Dos años sin mamá.

No es mi intención llorar ni hacer llorar, ni siquiera emocionar, solo quiero darle a mi madre espacio entre mis escritos, que las letras que fluyen de mí en otras situaciones ayudándome a cicatrizar heridas y a sacar lo peor y lo mejor de mí, me ayuden ahora a abrazarla, a sentirla, a tocarla, a vivirla, a amarla… para que no desaparezca en los túneles de la memoria, para que siga viva de otra manera, no sólo en el recuerdo y en los sueños donde me visita.

Es tan rara la percepción del tiempo, a veces parece que fue ayer cuando se marchó, parece que voy a ir a verla, para que me cuide con los mimos que sólo dan las madres, esos pequeños detalles que se valoran cuando desaparecen, pequeños detalles que incluso me hacen reír: cuanto echo de menos ese caldito los domingos para aliviar la garganta de una noche loca, esa tortilla de patata y esos filetes empanados que no he vuelto a probar, sabores y olores deslizándose entre las nubes de mis recuerdos.

Otras veces miro atrás y ha pasado una eternidad, las nubes se han marchado con el viento, está tan lejos, hace tanto tiempo que no la veo, que no la toco que me da miedo olvidar sus ojos y su boca y su pelo y su voz y su cuerpo y su forma de andar y de bailar y de reír y de llorar y de gritar.

Me gustaba su sonrisa cuando se veía guapa.
Me gustaba cuando contaba las galletas que podía comerse para mantener la línea.
Me gustaba su colocación obsesiva de cualquier detalle.
Me gustaba verla andar por la calle, siempre tan rápido como si tuviera prisa por algo.

Quizá lo que más eche de menos es sentir que hay alguien en el mundo que daría su vida por mi, quizá sea egoísta, pero si pudiera volver a sentir esa protección la sensación de abandono y soledad que a veces me invade no sería tan profunda.

Ojala apareciera por la puerta preocupada cuando me siento mal y pusiera su mano en mi frente para comprobar si tengo fiebre, ojala me cuidara, ojala pudiera ahora cuidarla yo a ella.

Afortunadamente esa sensación de abandono y soledad cada vez está menos presente, pues mi vida está llena de personas maravillosas, a esas a las que llamo mis estrellas. Quizá su pérdida me ha enseñado a valorar lo más importante en esta vida.

Siempre quedará ese pinchazo, lo que yo llamo los dolores del alma, que nunca desparecen del todo, ese rincón vacío siempre estará. Lo llenaré de colores.

Una madre es la única persona que puede protegerte tan solo con su existencia por que los vínculos que te unen a ella son los de la vida, el cordón que te cortan al nacer permanece para siempre.

No era perfecta, ni la mejor en todo, ni la peor en nada, era ella, simplemente.

Ahora, desde mi aceptación y respeto por su marcha la recuerdo con una sonrisa, a veces con lágrimas, pero feliz.


Volvería a nacer mil veces para que me dieras la vida…

y volver a soñar lo que he soñado, volver a besar lo que he besado, volver a llorar lo que he llorado, amar lo que he amado…

Todo te lo agradezco, el pasado y el futuro, volvería a nacer de tu sangre por que sin tu vida no sería yo ni la luz que me envuelve ahora al recordarte.

Volvería a nacer mil veces para que me dieras la vida y besarte cada día, sonreírte, abrazarte, cuidarte…

Volviste un instante para abrazarme desde el cielo, que bonito regalo .Sigue bailando entre las nubes, duerme tranquila…Porque volvería a nacer mil veces para que me dieras la vida.