miércoles, 7 de abril de 2010



He dejado de verlo todo en poesía.
Ha sido breve mi viaje por los versos, me despido y vuelvo al puerto de la prosa, el que me vió partir y el que me perdió en el horizonte.

Escribí hace poco tiempo estas palabras sobre mí, seguramente no soy "la más" en nada:

Puedo ser
la más espiritual
la más poética
la más vulgar
la más divina
la más carnal


Mi Ying y mi Yang,


estos dos amigos que me acompañan y que ya muchos conocen se han descontrolado, se han perdido entre los árboles, la música, los libros, las copas, la noche, los paseos, las reflexiones, los amigos, los problemas, los objetivos, el dinero, los deseos…

Se han alejado demasiado el uno del otro y debo concertar una cita a ciegas para volver a acercarlos.

A veces tengo la impresión de vivir dos vidas al mismo tiempo, sé que existe una vida en la que descubrir los sueños, pero también existe una vida en la que te despiertan con pesadillas.

Quizá acontecimientos oscuros, donde poner una sonrisa es imposible, me producen sentirme estos días perdida en este mundo que intento llenar de flores. No puedo ver poesía, no puedo escribirla y no puedo leerla. Si la poesía es triste no la quiero. Ahora tampoco quiero música, ni ruido, ni cielo, ni colores. Sólo silencio y cerrar los ojos.

Creo que el arte es otra forma de mirar la realidad, pero también creo que la realidad puede ser arte en sí misma. Ahora estos pensamientos están difusos en mi cabeza, sólo quiero que vuelvan a ser otra vez, sólo quiero creer en ello otra vez.


Mañana seguiré viviendo con Arte, seguiré bebiendo de esas letras y de esas sonrisas, de esa música y de ese cielo. No os preocupeis, regresé otras veces después de caer por acantilados mortales.

Me despido de la poesía
porque he dejado por un instante
de ver el Arte.

¿Por qué al cielo
no puedo llevarte besos?



Aunque quizás,
ya sea demasiado tarde
para marcharme…



2 comentarios:

Isora dijo...

Aaaaahi Raquel! La vida es así, todo tiene su opuesto, pero dicen que los opuestos se atraen, y que algunos no pueden vivir el uno sin el otro, como el ying y el yang. Cuando nos sentimos como comentas en tus letras, no sabemos para donde tirar... Hay momentos que nos sentimos de una manera y nos gusta esto o aquello, y otros momentos en que nos sentimos de otra y no queremos saber nada de lo que antes nos apetecía o nos gustaba, aaaaaaaah.
Wikipedia: "En el yin hay yang y en el yang hay yin. Siempre hay un resto de cada uno de ellos en el otro, lo que conlleva que el absoluto se transforme en su contrario. Por ejemplo, una semilla enterrada soporta el invierno y renace en primavera".

Que las musas te acompañen siempre, en el día y la noche, en la prosa y la poesía, te apetezca lo que sea, en los momentos que sean, que nunca te abandonen.

*Igual algunos besos llegan al cielo aunque no de la forma que los conocemos...
Un abrazo. ;)

Raquel dijo...

ayyyyyy Isora, si yo ya lo séeeeee todo, pero es que esto de recordarlo todos los días es mu cansao a veces. Aprendemos mediante contrarios, por eso tenemos dos alas para volar y no una, decía un sabio. Afortunadamente mis alas ya tienen práctica y saben ir hasta al cielo incluso.

Muchas graciasssssssssssss y muchos besossss.